No estamos en X / Twitter
y no lo estaremos mientras sea dirigida por quien la dirige.
En enero de 2025, Elon Musk realizó un gesto que múltiples analistas, historiadores y organizaciones antifascistas identificaron públicamente como un saludo nazi, repetido en dos ocasiones durante un acto ante miles de personas. Musk no lo desmintió. Sus propias palabras y acciones posteriores lo confirmaron.
No es una cuestión de opinión política ni de preferencia de plataforma. Es una línea que no cruzamos: no construimos presencia en espacios cuyo dueño declarado simpatiza con el nazismo, más aún cuando nuestra causa es la solidaridad con un pueblo que enfrenta un genocidio reconocido internacionalmente.
Encontrarnos es sencillo, sin necesidad de alimentar algoritmos de odio:
Si llegaste aquí buscando nuestra cuenta de Twitter: no existe, y no existirá. Gracias por entender.