Mientras los algoritmos de las grandes plataformas silencian contenido sobre Palestina, mientras Meta censura publicaciones que documentan el genocidio, mientras las corporaciones tecnológicas proveen infraestructura al aparato militar de ocupación, nosotros elegimos otro camino.
La tecnología como herramienta de los pueblos
La Flotilla Sumud Chile ha desarrollado su propia plataforma digital. No por capricho técnico, sino por necesidad política. Cuando las redes corporativas deciden qué es visible y qué no, tener infraestructura propia es un acto de soberanía.
Nuestra plataforma permite publicar artículos, compartir material gráfico, geolocalizar la solidaridad en un mapa interactivo, y difundir automáticamente en canales propios. Todo construido con software libre, sin depender de corporaciones que lucran con nuestros datos ni que responden a presiones para invisibilizar a Palestina.
La tecnología no es neutral. Cada herramienta que construimos para documentar, difundir y organizar es un ladrillo más en el muro de la resistencia pacífica. Cada línea de código al servicio de la verdad es una respuesta concreta al apagón informativo.
Lo que no se puede silenciar
Desde octubre de 2023, el mundo ha sido testigo de lo que organismos internacionales, juristas y la propia Corte Internacional de Justicia han calificado como un genocidio en curso contra el pueblo palestino en Gaza. Más de 100.000 personas asesinadas. Hospitales bombardeados. Universidades destruidas. Familias enteras borradas del registro civil.
El Estado sionista, fundado sobre la expulsión y el despojo del pueblo palestino, sostiene una ocupación ilegal que viola sistemáticamente el derecho internacional. No es un conflicto entre iguales. Es una potencia nuclear con uno de los ejércitos más financiados del mundo contra una población civil atrapada, sin ejército, sin aviación, sin marina.
Y sin embargo, Palestina resiste. Y el mundo lo sabe.
Sumud: la firmeza que no se quiebra
Sumud es una palabra árabe que significa firmeza, perseverancia, resistencia arraigada a la tierra. Es la decisión de no irse. De plantar un olivo donde hubo un bombardeo. De reconstruir la escuela que destruyeron ayer. De seguir existiendo como pueblo a pesar de todo.
Desde Chile, un país que conoce la solidaridad internacionalista y que alberga la comunidad palestina más grande fuera del mundo árabe, la Flotilla Sumud es nuestra forma de practicar el sumud. No podemos detener las bombas. Pero podemos sostener la memoria, amplificar las voces, organizar la presión ciudadana, y recordarle al mundo que hay un pueblo que merece vivir en libertad.
La solidaridad como fuerza transformadora
La historia demuestra que los pueblos organizados mueven la historia. El apartheid sudafricano no cayó solo por presión interna — cayó porque millones de personas en todo el mundo decidieron que era inaceptable. El boicot, el desinvertir, la presión diplomática ciudadana fueron herramientas concretas que funcionaron.
Hoy, el movimiento BDS, las flotillas de ruptura del bloqueo, las manifestaciones masivas en todas las capitales del mundo, los campamentos universitarios, las resoluciones de organismos internacionales — todo esto construye el cerco moral y político que terminará con la impunidad del Estado sionista.
Cada persona que comparte información verificada, que asiste a una actividad, que dona para la causa, que exige a sus representantes una posición clara, está siendo parte de esa fuerza. No es simbólico. Es político. Y funciona.
Un llamado desde Chile al mundo
Desde esta plataforma, construida con las manos y el compromiso de voluntarios y voluntarias de la Flotilla Sumud Chile, hacemos un llamado:
A los pueblos del mundo: no miren para otro lado. Lo que ocurre en Palestina es la prueba de fuego de nuestra humanidad compartida. Si permitimos que un genocidio se normalice, perdemos todos.
A los gobiernos: rompan relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado de Israel mientras persista la ocupación ilegal y el genocidio. Las declaraciones sin acciones son complicidad.
A las comunidades tecnológicas: pongan sus habilidades al servicio de la justicia. Construyan herramientas para los pueblos, no para las corporaciones. La neutralidad tecnológica no existe cuando tus servidores procesan datos de un aparato de vigilancia y exterminio.
Palestina existía antes de Israel. Palestina existirá después. Y nosotros estaremos ahí, con firmeza, con tecnología, con solidaridad.
Sumud hasta la victoria.