Conmemoramos el día de la tierra Palestina
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Conmemoramos el día de la tierra Palestina

El pueblo palestino resiste, en un día cómo hoy 30 de marzo la resistencia Palestina comenzó a crecer. Te invitamos a leer y compartir este artículo.

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Iaum el Ard: 50 años del Día de la Tierra Palestina

La tierra recuerda lo que los imperios quieren borrar.

30 de marzo de 2026 · Sumud Flotilla Chile


Hace exactamente cincuenta años, seis palestinos desarmados fueron asesinados por fuerzas israelíes mientras defendían lo más elemental: la tierra bajo sus pies. Era el 30 de marzo de 1976. En la Galilea — región del norte de la Palestina histórica — el gobierno israelí había anunciado la confiscación de 21.000 dunams de tierras agrícolas palestinas para construir asentamientos exclusivamente judíos y un campo de entrenamiento militar. La respuesta fue una huelga general sin precedentes, desde la Galilea hasta el Néguev. El Estado desplegó 4.000 policías y unidades militares. El resultado: seis muertos — tres de ellos mujeres —, más de cien heridos y cientos de arrestados.

Ese día nació el Iaum el Ard. El Día de la Tierra.

Lo que estaba en juego no era solo tierra

Antes de 1948, los palestinos poseían el 94% de la tierra de Palestina. Tras la Nakba — la catástrofe de la expulsión masiva — y la creación del Estado de Israel, el 78% del territorio fue ocupado. Hoy, la población palestina que logró permanecer dentro de las fronteras israelíes representa el 21% de la población del país. Poseen apenas el 2% de su tierra ancestral.

El plan de 1976 no era un accidente administrativo. Era parte de una política declarada: la judaización de la Galilea. La lógica es arquitectónica — no se trata de eventos aislados sino de un sistema diseñado para producir exactamente lo que produce. Como escribió Stafford Beer — el cibernético británico que diseñó el sistema Cybersyn para el gobierno de Allende antes de que lo destruyeran junto con la democracia chilena el 11 de septiembre de 1973 —: "El propósito de un sistema es lo que hace". No lo que declara, no lo que promete en foros internacionales. Lo que hace. Y lo que este sistema hace, desde 1948, es desplazar, confiscar y borrar.

La primera respuesta colectiva

Lo que hizo de aquel 30 de marzo un punto de inflexión no fue solo la represión — fue la respuesta. Por primera vez desde 1948, los palestinos dentro de Israel se organizaron como colectivo nacional. No como comunidades religiosas fragmentadas — musulmanes, cristianos, drusos — que era como el Estado los clasificaba para negarles identidad política. Se organizaron como pueblo.

El sociólogo argentino Pedro Brieger, que vivía en Israel en 1976, relata cómo fue ese día desde adentro. Junto a su compañero Iakov, repartieron volantes de apoyo a la huelga en las calles de Nazaret, protegidos por los propios vecinos palestinos que les abrieron sus puertas cuando la policía intentó expulsarlos. Uno de los asesinados, Muhsin Taha, tenía quince años. Fue baleado en Kufr Kanna, el pueblo que el Nuevo Testamento identifica como el lugar donde Jesús convirtió el agua en vino. Brieger visitó después a la familia de Muhsin: "Allí confirmé en la práctica que el vínculo judío-árabe se puede construir en base al respeto mutuo".

Esa frase contiene una verdad que los medios israelíes de la época se encargaron de invisibilizar. Análisis académicos posteriores demostraron que la cobertura mediática minimizó sistemáticamente las causas de las protestas. Los manifestantes fueron retratados como una minoría insignificante de comunistas y extremistas. La información sobre los motivos reales de la protesta apareció en apenas el 6% de las noticias. Lo sabía Rodolfo Walsh — periodista, criptógrafo y militante argentino que en 1957 descifró un telegrama militar y publicó Operación Masacre, el primer libro de no-ficción testimonial de América Latina, una década antes de Truman Capote; lo desaparecieron en 1977 —: "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores".

El Día de la Tierra rompió esa separación. Reconectó a los palestinos de Israel con el resto de su pueblo — en Gaza, en Cisjordania, en los campos de refugiados de Líbano, Siria y Jordania, en la diáspora. Desde entonces, cada 30 de marzo se planta un olivo. No como gesto simbólico. Como acto de soberanía sobre la tierra propia.

Cincuenta años después: los números del despojo

Conmemorar el Día de la Tierra en 2026 exige mirar lo que el sistema ha producido en medio siglo. No hay nada que celebrar.

Desde el 7 de octubre de 2023, la ofensiva israelí sobre Gaza ha dejado más de 77.000 personas asesinadas. En paralelo, la maquinaria de asentamientos se ha acelerado a niveles sin precedentes: Israel aprobó 12.349 viviendas en asentamientos en 2023, 9.884 en 2024 y una cifra récord de 27.941 en 2025 — según datos de Peace Now.

En febrero de 2026, el gabinete de seguridad israelí aprobó medidas para expandir sus poderes en toda Cisjordania, facilitando la venta de tierras palestinas a colonos y ampliando la autoridad israelí en áreas que deberían estar bajo control palestino.

Los ataques de colonos — ciudadanos armados que operan con respaldo del ejército y del Estado — han escalado de forma sistemática: 852 en 2022, 1.291 en 2023, 1.449 en 2024, 1.828 en 2025. Una media de cinco ataques diarios contra familias palestinas.

Cisjordania está dividida en tres áreas. El Área C — donde Israel tiene control civil y militar total — abarca más del 60% del territorio e incluye todos los asentamientos, todas las carreteras que los conectan con Israel, y todas las zonas de seguridad. Junto a los colonos, apenas sobreviven unos 150.000 palestinos, la mayoría beduinos. Es un laboratorio de control territorial que haría palidecer las descripciones más pesimistas de Frantz Fanon — el psiquiatra martiniqués que trató a torturados y torturadores en la guerra de Argelia y escribió Los condenados de la tierra (1961), el texto fundacional del pensamiento anticolonial — sobre la administración colonial.

La semana pasada — mientras se preparaban las conmemoraciones de este cincuentenario —, las autoridades israelíes desalojaron 15 familias de sus hogares en Batn Al Hawa, Silwan, en Jerusalén Este, para entregar las propiedades a colonos.

El sistema sigue haciendo exactamente lo que siempre ha hecho.

Por qué recordamos

Mahmoud Darwish — el poeta nacional palestino, nacido en Al-Birwa en 1941, expulsado a los siete años durante la Nakba, exiliado y retornado y exiliado de nuevo, autor de más de treinta libros que convirtieron la lengua árabe en trinchera — escribió que los ocupantes le temen al recuerdo. Esa línea no es poesía decorativa — es diagnóstico político. Cada hectárea confiscada necesita que alguien olvide a quién pertenecía. Cada demolición necesita que alguien normalice la violencia. Cada mapa redibujado necesita que alguien acepte la nueva cartografía como si fuera natural.

Recordar es negarse.

Desde Sumud Flotilla Chile recordamos porque entendemos que la memoria no es un ejercicio nostálgico sino un acto de resistencia material. Cada dato que publicamos — las 21.000 dunams de 1976, las 27.941 viviendas coloniales aprobadas en 2025, los 77.000 asesinados en Gaza — es un nodo en una red de memoria que se niega a desaparecer. Como escribió Walter Benjamin — filósofo alemán que redactó sus Tesis sobre la filosofía de la historia mientras huía del nazismo; murió en la frontera franco-española en 1940 cuando le negaron el paso —, donde a nosotros se nos presenta una cadena de datos, el ángel de la historia ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina.

Pero el ángel no solo mira hacia atrás. También empuja hacia adelante. Cada olivo plantado el 30 de marzo es una declaración: esta tierra tiene dueño, tiene historia, tiene futuro. Y ese futuro no lo deciden los cartógrafos del despojo.

Qué podemos hacer desde Chile

La solidaridad no es contemplación. Es acción concreta:


"Sobre esta tierra hay algo que merece la vida: el titubeo de abril, el olor del pan en el alba, las opiniones de una mujer sobre los hombres, los escritos de Esquilo, el comienzo del amor, la hierba sobre una piedra, las madres de pie sobre un hilo de flauta, y el miedo de los ocupantes al recuerdo."

— Mahmoud Darwish


Fuentes:

Autores citados:

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